El Imperio Romano causa millones de muertes al año: la preocupante razón

La tuberculosis en España afecta a 9 de cada 10.000 habitantes, según ‘Efe’. En el mundo, una de cada cuatro personas posee una infección tuberculosa latente. Dicha enfermedad es una de las 10 principales causas de muerte en todo el globo. Un nuevo estudio ha rastreado la genética del germen que causa la tuberculosis (Mycobacterium tuberculosis) para ayudar a explicar el amplio alcance de la afección, que tiene sus raíces en África y se ramificó con la expansión de los cuarteles y las termas del Imperio Romano.

La investigación, dirigida por la Universidad de Wisconsin-Madison, revela que cuando Roma surgió como la superpotencia del Meditérraneo, se extendió el patógeno de la tuberculosis por todas partes. Pero, ¿en qué consiste esta enfermedad? Se trata de una infección bacteriana causada por un gérmen que ataca a los pulmones, pero también puede dañar otras partes del cuerpo. Se disemina a través del aire, por lo que es muy fácil contraerla con cada tos, estornudo o simplemente al hablar. Existen más posibilidades de contagiarse si posees un sistema inmunitario débil.

Se han identificado 7 cepas de tuberculosis, todas relacionadas con una enfermedad de hace miles de años proveniente de África

Cuando la forma activa de la enfermedad se presenta, los síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, etc) pueden ser leves durante muchos meses. Como resultado, los pacientes tardan en buscar atención médica y transmiten la bacteria a otras personas. A lo largo de un año, un enfermo tuberculoso puede infectar a unas 10 o 15 personas. Si no reciben el tratamiento adecuado, hasta dos terceras partes de los enfermos tuberculosos mueren. Desde el año 2000, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se han salvado más de 49 millones de vidas gracias al diagnóstico y tratamiento efectivos.

¿Por qué existe esta relación entre el Imperio Romano, la tuberculosis y la actualidad? El genetista de poblaciones Caitlin Pepperell tiene la respuesta. Para comprender mejor cómo la enfermedad pudo haberse diseminado en el futuro, es necesario saber cómo llegó a este lado del mundo en sus orígenes. Eso es lo que precisamente ha descubierto Pepperell al observar la historia del genoma de la bacteria.

Las termas romanas, uno de los focos de contagio. (iStock)

“Lo que quería hacer era incorporar los datos genómicos en un contexto histórico sensato”, explica el genetista a ‘Science Alert’. “Se han identificado siete cepas principales de tuberculosis en todo el mundo, todas relacionadas con una enfermedad humana que apareció hace algunas decenas de miles de años en África”. Dichos datos genómicos provienen de más de 550 muestras de bacterias de la tuberculosis reunidas en poblaciones modernas de África y Eurasia. Las comparaciones entre sus secuencias se usaron para mostrar cómo las diferentes cepas se conectaban en un árbol filogenético.

Pepperell y su equipo descubrieron que todas las cepas provenían de una gran e infecciosa familia que se expandió hace 4.000 y 6.000 años desde África. Mientras que tres de los siete linajes no se extendieron muy lejos, otros sí. Es revelador que las fechas de su expansión estén más o menos relacionados cronológicamente con los eventos significativos del ascenso y caída de las civilizaciones del pasado.

Con la aparición de cepas resistentes a los fármacos, podría convertirse en una pandemia que vigilar de cerca en el futuro

“El momento coincide con la época en la que los romanos se movieron por todo el Mediterráneo”, asegura Pepperell a ‘New Scientist’. “Existió ese primer contacto entre poblaciones humanas desconocidas entre sí con anterioridad. El hecho de que las enfermedades humanas se extiendan a lo largo de las rutas comerciales y coincidan con la migración y los movimientos militares no es exactamente sorprendente. Estos resultados dan cuerpo a lo que sabemos sobre los eventos y comportamientos culturales a lo largo de las épocas históricas, ayudándonos a comprender mejor los límites de cómo se pueden propagar estas enfermedades”, recalca.

En el pasado, aproximadamente la mitad de los que adquieren tuberculosis sucumben a sus efectos al no disponer de un tratamiento. Esto dejó un terrible saldo de enfermos que se mudaron una vez más a las ciudades, extendiendo el contagio. “Con la aparición de cepas resistentes a los medicamentos, incluso podría convertirse en una pandemia que habría que vigilar de cerca en el futuro”, analiza Pepperell.

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