Tillerson señala que Cuba podría haber detenido los “ataques dirigidos” a diplomáticos estadounidenses

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BRUSELAS, Bélgica — Casi un año después de que el Departamento de Estado descubrió que algo terrible les había ocurrido a diplomáticos y sus cónyuges asignados a La Habana, Rex Tillerson, secretario de Estado, dijo el miércoles que Estados Unidos sigue convencido de que el personal fue víctima de “ataques dirigidos” contra ellos.

Tillerson también dio a entender que Cuba podría haber detenido dichos ataques, que el Departamento de Estado afirma dejó con problemas médicos a veinticuatro personas vinculadas con la embajada estadounidense en La Habana. El funcionario realizó esas declaraciones después de que The Associated Press reportó que los exámenes médicos habían revelado cambios físicos perceptibles en los cerebros de algunos de los diplomáticos, lo que condujo a los expertos a volverse más escépticos sobre que los ataques hayan sido realizados con un arma sónica, de la cual se había sospechado en un principio porque los diplomáticos afectados reportaron sonidos extraños en sus hogares y hoteles.

Los expertos aseguran que las armas sónicas no causan el tipo de cambios físicos observados en el personal. En vez de eso, los sonidos podrían haber sido un derivado de otra causa del daño, reportó The Associated Press.

Estados Unidos nunca ha acusado al gobierno cubano de perpetrar los ataques, pero funcionarios han dicho que Cuba, como gobierno anfitrión, era responsable de garantizar la seguridad de sus diplomáticos y sus cónyuges.

El miércoles, Tillerson aclaró que sin importar quién esté detrás de los ataques, Cuba tenía la culpa. “Lo que he dicho a los cubanos es que se trata de una pequeña isla”, dijo Tillerson, alzando sus manos. “Tienes un aparato de vigilancia sofisticado. Probablemente sabes quién lo está haciendo. Puedes detenerlo. Es tan sencillo como eso”.

El misterio crece porque la embajada canadiense ha reportado que parte de su personal se enfermó. Canadá y Cuba han tenido relaciones más amistosas desde hace mucho tiempo que las establecidas entre Estados Unidos y Cuba.

El gobierno se dio cuenta en enero de que algo había ocurrido, pero fueron necesarios meses de pruebas para identificar a las veinticuatro personas afectadas.

Tras los ataques, el presidente Trump expulsó de Estados Unidos a quince diplomáticos cubanos, la más grave de una serie de acciones emprendidas por Trump para revertir el deshielo en la relación de ambos países iniciada por el expresidente Barack Obama.

Obama buscaba terminar con las hostilidades y la desconfianza que había caracterizado la relación de los países durante más de 54 años y consideraba el reinicio de relaciones diplomáticas como uno de sus legados en política exterior.

El Departamento de Estado dijo que la expulsión de los diplomáticos tenía el objetivo de forzar a Cuba a poner a su embajada en Washington, en donde los diplomáticos estaban asignados, en el mismo estado de emergencia en el que Estados Unidos opera en La Habana después de reducir su personal ahí a un grupo esencial de tan solo veintisiete personas.

Bruno Rodríguez, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, dijo en noviembre que la expulsión era “infundada e inaceptable” y se quejó de que Estados Unidos no cooperó con las autoridades cubanas en su investigación. En su primera respuesta a Rodríguez, Tillerson dijo que no permitiría a funcionarios que compartieran información confidencial con los cubanos ni que ofrecieran “a quien esté organizando estos ataques información que sea útil para establecer lo efectivos que fueron”.

“Entendemos que a los cubanos no les gustan las acciones que hemos tomado”, agregó Tillerson. “A nosotros no nos gusta que nuestros diplomáticos hayan sido atacados”.

En respuesta a una pregunta sobre planes de que John F. Kelly, jefe de Gabinete de la Casa Blanca, remplace a Tillerson con Mike Pompeo, el director de la CIA, Tillerson negó tales reportes.

“Es un discurso que surge de nuevo cada seis semanas”, dijo Tillerson. “Yo diría que todos ustedes necesitan conseguir nuevas fuentes porque su historia sigue siendo incorrecta”.

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