Salsas picantes que animarán tu despensa

Mofletes rojos como Heidi corriendo por los Alpes, glándulas salivando a tope, la frente perlada y la risa floja. Los efectos de una buena salsa picante en la comida -y el estado de ánimo de quien se la come- son inmediatos y bastante divertidos (siempre que controles el nivel de capsaicina que puedes tolerar, y no tengas problemas de estómago). Aunque lo de coleccionar salsas picantes diferentes y cocinar con ellas puede llegar a ser casi una obsesión para algunos -lo sé porque me lo ha contado una amiga que tiene unas 30-, tener por lo menos dos o tres bien seleccionadas puede marcar la diferencia entre un plato regulín-regulán y una bomba de sabor.

Seguir leyendo.

El Comidista

Ir a la fuente

Leave a Reply