Supervivencia política por @freddyamarcano

 

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Avanzado los años de este nuevo milenio, vemos como países Latinoamericanos  que se consideraban del tercer mundo poco a poco han superado sus obstáculos. Apoyados en todas las herramientas y voluntades que les son posibles, aseguran el bienestar creciente de la población que legitima así los esfuerzos de trabajo e innovación. Es lo que, sencillamente, deseamos para Venezuela que, de no atravesarse este régimen, con todos los problemas que tuviésemos, ahora gozaría de mejores e incomparables niveles de vida.

Pero la realidad es cruda, diferente, amarga y nadie, con las excepciones que confirman la regla, se imaginó el actual y dramático retroceso actual. Hemos despilfarrado miles de oportunidades, incluyendo el mayor ingreso petrolero de muchas décadas, generando recursos tan altos y  de mayor cuantía que muchos de esos países que hablamos en vía de desarrollo. El camino  a partir de 1999,  fue en dirección contraria, y hacia el más descarado subdesarrollo, llevándonos a una desenfrenada, insalubridad, inseguridad,  a un total desastre.

Ese subdesarrollo que vivimos y padecemos a diario, tiende a expresarse en la población con la imposición de los instintos básicos, como el de la conservación a toda costa de la vida o a sobrevivir de cualquier forma, sin importar los obstáculos que se nos presente en el camino. Esta supervivencia ha cundido todos los niveles de nuestro espectro de vida, social, político, institucional, y pare de contar hacia cualquier lado que lo miremos. Desde el poder, la violencia adquiere la jerarquía que ya había perdido en las relaciones sociales.

La supervivencia social, pura y simple, se proyecta en la supervivencia política. Ésta, ni siquiera manifestándose como supervivencia institucional,  ha contaminado la propia concepción y el quehacer de la política, lo político y los políticos. Desconectados de las realidades y del mundo social, divorciados de los sufrimientos del ciudadano común, los dirigentes de esta hora apelan a cualquier expediente, desde la intriga a la delación, para mantenerse a flote. Es una nueva “cultura” de la política que deja muy atrás el sentido de la tolerancia, el respeto, y la confianza.

El retroceso político va de la mano con el subdesarrollo económico y social. La lucha tribal del régimen para sobrevivir y mantenerse en el poder ha llegado también a los predios de la oposición que se dice democrática. En lugar de hablar y de entender, ella se hala por los cabellos, tiende a descalificarse gracias a las posiciones extremas  de los diferentes grupos que en ella cohabitan y que divierten  tanto al gobierno. Entonces, la supervivencia política de sus mismos adversarios, lo refuerzan o atornillan cada día más.

Es tiempo de rectificar. De recordar a quienes, desde distintas perspectivas, construyeron democracia en Venezuela, como Caldera, Betancourt, Villalba, Machado (antes de que el PCV se metiera en la aventura guerrillera).  Bastará un poco de humildad para mirar atrás, pues, se trata de vivir un tiempo histórico llamado a superar y no meramente de sobrevivirle … a cualquier precio. No haciendo la política de mirarse al ombligo, haciendo política en pro de mejorar el país y a sus habitantes, hablando siempre con la verdad. Colocando a un lado las diferencias, que algún día se solventarán, pero ahora es tiempo de pensar en Venezuela y en los Venezolanos.

@freddyamarcano

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