Usuaria: luché por no venir al Razetti, pero no tuve opción

Miruska Reyes

Situación. Los olores de orina se perciben apenas se pisa el área de urgencias

Situación. Los olores de orina se perciben apenas se pisa el área de urgencias Foto: Archivo

Barcelona.- El hedor a orina, sangre y humedad es lo primero que perciben los pacientes y sus familiares al ingresar en  la sala de emergencia del hospital Luis Razetti de Barcelona.

Y aunque en los últimos 15 años las autoridades gubernamentales realizaron mejoras estructurales del área, la realidad es que actualmente la falta de insumos, medicinas y el mantenimiento del espacio es materia reprobada.

De ello da fe Inés Rondón, quien el pasado miércoles llevó a su padre, de 79 años, con una infección respiratoria  al universitario y desde entonces “lo tienen en observación acostado en una camilla en medio del pasillo porque no hay lugar en los cubículos de la emergencia”.

“Luché para no venir al Razetti porque sé las pésimas condiciones en que se encuentra, pero nos quedamos sin dinero para gastar en especialistas privados y no teníamos más opción”, relató cabizbaja Rondón.

Afirmó que aunque los médicos brindan ayuda a los cientos de pacientes que ingresan en el recinto barcelonés, poco pueden hacer si la persona requiere  antibióticos o exámenes tan elementales como una hematología completa.

“Ya perdí la cuenta de cuánto hemos gastado. Le mandaron a hacer pruebas de hematocritos, úrea y  creatinina, entre otros, y sólo en eso fueron 26 mil bolívares. Sin añadir la caja de Azitomicina que costó Bs 11 mil tres pastillas”.

Reina Salazar es otra anzoatiguense que le ha tocado soportar  penurias en el centro de salud.

Indicó que aunque su “papá ha corrido con suerte con la entrega del medicamento que requiere porque padece del Síndrome de Guillain-Barré, lo demás, como exámenes de sangre, tomografías y hasta agua va por cuenta de la familia.

“Agradecemos la atención de los médicos y que la inmunoglobulina intravenosa, que es súper costosa, no ha faltado”.

Dañados

A la lista de quejas por las deficiencias que existen en la emergencia del Razetti se suma la falta de aire acondicionado en algunas de sus áreas.

En un recorrido por el lugar  se constató que en el pasillo principal, tras pasar la puerta de sala de espera, había alrededor de unos 15 enfermos en camillas y algunos utilizaban hojas o cartones como abanicos para mitigar  el calor que hacía en el lugar.

Una residente del servicio, quien no reveló su nombre por temor a represalias laborales, aseveró que el aire tiene unos siete meses dañado, además que “por la cantidad de enfermos que llegan, el frío ni se siente. Pega alguito es por los cubículos de la segunda ala”.    

“La emergencia del centro está declarada en emergencia. ¡Esa es la realidad!”, declaró la galeno mientras pedía toallas y gasas a un familiar de un paciente de traumatología.

El Tiempo intentó hablar con el director del Razetti, Pedro Reyes, pero se negó a dar declaraciones.

Llamado
Médicos y personal del hospital Razetti de  Barcelona exigieron a las  autoridades cumplir con la dotación de insumos. Galenos, junto a representantes del Colegio de Médicos del estado Anzoátegui,  protestaron la semana pasada para exigir  soluciones a las carencias que vive el centro asistencial.

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