Luis Alberto Buttó: Los ilusos de estos días

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Quienes encarnan al gobierno pues no han leído ni reflexionado lo suficiente (asaltan serias dudas al respecto) para entender que el proyecto político por ellos representado se corresponde con momentos históricos y realidades geopolíticas desafortunadas y superadas que hicieron posible la afrenta de regímenes despreciables y sangrientos como los del socialismo real y las salvajes dictaduras que proliferaron en el subcontinente latinoamericano en la segunda mitad del siglo XX.

Por Luis Alberto Buttó / @luisbutto3

No entienden que no hay manera alguna de que puedan preservar el poder apalancados sobre la cruel represión hoy desplegada en las calles. Comprar tanquetas y bombas lacrimógenas en vez de medicinas y alimentos les estira un tanto el asunto pero en modo alguno les preserva la estancia en palacios que usufructúan como suyos cuando con cinismo proclaman pertenecientes al pueblo, ese mismo pueblo que mantienen de lejitos cuando les reclama la escuela desmoronada. Acciones de esta laya, signadas por la saña y la irracionalidad, sólo suman al desprecio generalizado que generan en la mayoría de la población venezolana.

Repulsa que se incrementa y aúpa la resistencia cuando mienten descarada y torpemente en torno a las escenas de dolor que reflejan los medios de comunicación independientes y los manifestantes que hacen las veces de citizen journalists. No asimilan la imposibilidad de borrar la convicción existente en el alma de los millones que los rechazan que la democracia, la real sin adjetivos tramposos, es el único sistema valorado, viable y defendible.

Los otrora responsables de las desgracias del pueblo venezolano que hoy, por haber sido desplazados del poder como consecuencia de las pugnas internas del movimiento que hasta hace poco los mimó, pretenden lavar su impúdico currículum con burdos discursos de rescate del legado de un proyecto político tan limitado conceptual, filosófica y programáticamente hablando, que apenas puede identificarse con el nombre de su única figura destacada. La tontería es de tal magnitud que sueñan posible que la gente de esta tierra olvide que, precisamente, poner en práctica todo lo que significó (significa) el chavismo conllevó al mayor retroceso histórico experimentado por el país. Represores sin vergüenza, justificadores en otros momentos de los desmanes cometidos por el poder despiadado, ahora se disfrazan de demócratas en desesperada puja por encontrar acomodo en la era histórica que presienten se avecina. Vano intento, señores: al igual que en la canción infantil, la memoria histórica se encargará de dejar las cosas en su santo lugar.

Algunos que nadan entre tantos vericuetos de la oposición y se asumen predestinados por la providencia para pontificar sacrosantas soluciones propias de mesías irreverentes. En medio de esta dinámica histórica arrolladora e impredecible, utilizan las redes para mostrar doce tablas del Sinaí y reclaman a gritos que si no se les escucha y aplican sus fórmulas preconcebidas desde el radicalismo gritón y mal hablado, el país no tiene mañana alguno que encontrar. Sólo lo puntualizado por ellos sirve, todo lo demás es farsa y cobardía. Menguados profetas de la nada. Expertos en el arte de confundir. Maestros en descalificar el trabajo de los que se reconocen en la calle. Lo triste del caso es que, sin poder mostrar más «logros» que el haber participado en ensayos pasados que retardaron el rescate de la democracia, suman coros de corifeos que los aplauden a ciegas, ya porque sin preparación piensan que ecuaciones elementales subsumen la complejidad del país, ya porque después de haberse leído diez páginas del gurú de moda, sienten que descubrieron el santo grial de la historia venezolana.

Toda ilusión es engaño de los sentidos. Los de verdad, sabrán cómo reconstruir el país.

Historiador
Universidad Simón Bolívar
@luisbutto3

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