José Luís Méndez La Fuente:MENTIRAS CONSTITUYENTES

Después de casi dos décadas de mentiras sobre el proceso constituyente, aquí un resumen:

Primera mentira: La iniciativa tomada por Nicolás Maduro de convocar una Asamblea Nacional Constituyente no requiere consulta alguna al pueblo, pues ya la ANC queda automáticamente convocada. O lo que es lo mismo, dicha iniciativa de convocatoria equivale a una convocatoria del pueblo.

Esta mentira es capital, pues pretende sustituir la convocatoria de la ANC, que de conformidad con el Art. 348 de la Constitución actual, le corresponde únicamente al pueblo, con el acto mismo de iniciar el proceso de convocatoria. Iniciativa que, por otra parte, no solo le corresponde al Presidente de la República, sino igualmente al Poder Legislativo y a un 15% de los electores inscritos.
Pretender mezclar, malintencionadamente, esos dos conceptos diferentes, como son iniciar el proceso de convocatoria y la convocatoria propiamente dicha, sería semejante a confundir, por ejemplo, la iniciativa para introducir un proyecto de ley, que tienen los Poderes Públicos o un porcentaje del electorado, con el acto mismo de aprobar la ley, que es una función exclusiva del Poder Legislativo.

Ni la iniciativa legislativa convierte el “proyecto de ley”, en Ley, ni la acción inicial, tomada por cualquiera de los sujetos señalados en el Art. 348, convierten aquella iniciativa en una convocatoria; pues solo el pueblo puede convocar una Constituyente tal como lo expresa el Art.347 de la Constitución. Y la única manera de determinar si el pueblo, que es una masa heterogénea de seres humanos, quiere o no convocar una Asamblea Constituyente, es a través de un referéndum; no hay otra. Como tampoco nadie, por mas iniciativa que tenga, puede suplantar, ni arrogarse aquella voluntad popular, contenida en el 347 mencionado.

Segunda mentira; las Bases Comiciales las elabora el presidente o quien él designe: Esta falsedad, que no hace más que repetir un fraude constitucional llevado a cabo por Chávez en la Constituyente de 1999, mediante un acto despótico, pues carecía de competencia para ello, lo repite Maduro emulando a su antecesor, como si de una verdad incuestionable se tratara. Pero lo cierto es, que ni en la Constitución de 1999, menos en la de 1961, encontramos disposición alguna, indicando quien debe redactarlas, de ser necesarias.

Por lo tanto, cuando Chávez en marzo del 99, publicó en la Gaceta Oficial, sus Bases Comiciales, bajo la forma de “aviso”, pues ni siquiera se atrevió a llamar “decreto”, es decir, por su nombre, a aquel acto totalmente arbitrario y al margen de la Constitución de entonces, se convirtió en legislador de excepción, haciendo de la Constituyente por venir, un acto dictatorial aprobado en referéndum. Maduro ha hecho lo mismo, pero sin ley o consulta popular alguna que lo autorice. El decidió, como un rey sin corona, bajo qué condiciones se realizará la elección y quienes pueden participar. Si las de Chávez eran inconstitucionales y violaban principios elementales del sufragio universal; las bases comiciales de Maduro no solo infringen la legislación vigente, en materia electoral, de cualquier país democrático, sino que además están teñidas de ese corporativismo, que alguna vez se confundió con el socialismo, pero que resultó ser, finalmente, solo fascismo.

Tercera mentira; razones para una Constituyente: El gobierno alega la necesidad de una Constituyente con el objeto de ganar la paz, constitucionalizar las Misiones, fortalecer la Constitución actual, garantizar el futuro y otra serie de motivos similares que abarcan la economía, el estado comunal, el legado de Chávez y hasta el cambio climático.

Nada de lo dicho por Maduro, hasta ahora, justifica una ANC. Cualquiera de esos aspectos puede ser tratado y resuelto dentro del marco de la Constitución actual. Además, y esto es lo más importante, el Art. 347 mencionado, establece muy claramente que el objeto para el cual se convoca una Constituyente no es otro que transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución. Ninguno de los motivos explayados por el oficialismo se ajusta a lo allí pautado. Transformar el Estado es una cosa; reformar la constitución otra distinta, y para esto último, no hace falta una Constituyente. Lo que busca el régimen no es sino reformar la Constitución, pero imponiendo una nueva, consciente como está de que la actual Asamblea Nacional es un obstáculo para sus planes.

Cuarta mentira; la ANC puede disolver poderes públicos, léase Asamblea Nacional, y legislar sobre cualquier materia: También lo hizo Chávez con su Constituyente, disolviendo el Congreso Nacional de entonces, que curiosamente había sido más votado que la Constituyente, y ratificándolo a él como presidente. Se trata de otra mentira monumental, para justificar las arbitrariedades del régimen a través de la ANC.

Una cosa es que la nueva Constitución sea el medio para iniciar una transformación del estado; pero que la Constituyente se quede legislando posteriormente, o legisle antes de aprobarse la nueva Carta Magna, bajo un régimen de transición, como ocurrió en 1999, es una acto despótico y anticonstitucional. La razón es que tanto la de Chávez como la de Maduro, son Constituyentes no originarias, pues derivan de un acto constitucional previo a su creación. La de 1999 por que deviene, según lo interpretó la antigua Corte Suprema de Justicia, de una extraña “laguna jurídica” en el texto de la Constitución del 61; laguna que resultó ser un pantano. Mientras que la de Maduro está fundamentada, aunque mal, como ya se dijo, en la Constitución actual que contempla la ANC de manera expresa.

Quinta mentira, pero no la última; la nueva Constitución se someterá a consulta popular para su ratificación: Se trata de otra arbitrariedad de Maduro, imitando nuevamente a Chávez, sobre una decisión que no le corresponde; aunque por motivos diferentes. El régimen con este anuncio de última hora, busca conciliar posiciones, tirándole un hueso a la jauría para que se calme. Pero después de que la Constitución nueva sea sancionada, quien se acordará de esta promesa; y lo más difícil, como exigir su cumplimiento.

@xlmlf

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