Carta a Nícmer

Nícmer Evans intenta beatificar al difunto


Nota: Nícmer Evans es una joven ficha del chavismo, hoy desencantado de lo que sucede en el seno del régimen. Al ver que el reemplazo elegido por el difunto es un mamotreto inservible y sectario, Nícmer se siente nostálgico del pasado reciente y se ha dedicado a idealizar al difunto. Su último escrito me ha asombrado, por la dramática diferencia entre el difunto que él nos pinta y el difunto que los venezolanos recuerdan. 

Este es el escrito y estos son mis comentarios a Nícmer:
Sr. Nícmer:
Me ha asombrado su escrito llamado “Ser Chavista Hoy”, ver:
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1059304 , en el cual le otorga al difunto dictador cualidades que nunca tuvo.  
Y si no, fíjese:
Usted dice:

 para mi ser chavista hoy es ser anticapitalista y antiimperialista, es ser socialista, es convocar y activar la construcción de nuestro socialismo, de un socialismo propio, pero sin perder pista de los errores y aciertos de los esfuerzos anteriores por construir un mundo mejor. 
El difunto hablaba de socialismo mientras imponía un obsceno capitalismo de estado, el cual llevó a una orgía de expropiaciones y confiscaciones de propiedad privada y a entregas criminales de dinero a otros países para obtener sus lealtades políticas. Hablaba de ser anti-imperialista mientras se bajaba los calzones frente a China, el país más imperialista de la historia. Hablaba de un socialismo del siglo XXI de manera tan ignorante que duramente criticado por el propio autor del térmmino, Heinz Dieterich.
Dice usted:

Ser chavista hoy es saber sumar, hacer política para los más desprotegidos, y luchar contra la pobreza y usar todos los recursos para empoderar al pueblo.
 
El difunto no sumó nunca, Sr.Nícmer. Las evidencias de lo que digo son innumerables y usted es muy cínico al decir lo contrario. El difunto insultaba a diestra y siniestra, aisló al país internacionalmente, alineado con regímenes forajidos y grupos terroristas y narcotraficantes. Para el difunto, quien no le obedeciera ciegamente era un apátrida, un cerdo (Capriles), un “donkey (Bush), un frijolito (Salas), había que hervir su cabeza en aceite (Adecos). Sumar ? No sea usted tan descarado.
 Luchar contra la pobreza? Lo que el difunto hizo fue hacer de la limosna una política de estado, no educar, no empoderar. Así lo decía Giordani, su maestro: “La revoliución necesita que los pobres sigan siendo pobres”. La prueba está en la situación actuual del país. No solo los pobres siguen siendo pobres sino que la clase media, en buena parte, se ha empobrecido. La pobreza de Venezuela, gracias al difutno, es no solo material sino moral y espiritual.

Agrega usted:

Ser chavista hoy es seguir luchando cada día más en contra de la corrupción, de los abusos del poder, de la malversación de fondos o del peculado de uso. Para aquellos que de inmediato les asalta la idea de que pretendo negar que en su gobierno esto no existió, insisto, claro que lo hubo, pero eso no niega la honestidad de quien murió dando la vida por el país, y el constante pronunciamiento a favor de la lucha contra la corrupción, es por eso que hoy ser chavista no sólo es tomar la bandera contra la corrupción o hacer una Ley Habilitante, sino demostrar que se puede hacer política para el bien del pueblo y no para vivir de ella. 
Sr. Nícmer. La corrupción durante la presidencia del difunto fué galopante. El difunto era un corrupto. Usted no puede negar que el difunto tenía relojes carísimos que no podía pagar con su sueldo, que usaba los bienes nacionales como si fueran suyos, lo cual – precisamente  – se llama peculado de uso, que viajaba de manera ostentosa llegando con centenares de personas a los mejores hoteles del mundo, que se hacía los trajes con los más famosos sastres, que permitió el enriquecimiento de sus familiares y protegidos, que regalaba el dinero de los venezolanos a manos llenas, como hizo con Morales, con Kirchner, con Ortega, con los Castro, con Lugo, con Correa, con Zelaya, con  Danny Glover. No sea usted tan caradura.
Como pretende usted decir que, si hubo corrupción pero que eso no afecta la honestidad de quien la promovió con su estilo de vida y sus actos? Virgen María no hay sino una, Sr. Nícmer. El difunto estuvo preñado de corrupción. Hoy día la corrupción es un legado del difunto, quien la prohijó para perpetuarse en el poder, lo cual hubiera logrado a no ser porque los cubanos pensaron diferente.
Prosigue usted:

Ser chavista hoy es ser crítico y autocrítico, sin criminalizar su práctica, organizando y reorganizando las estructuras que no funcionan, y creando nuevas formas de articulación si es necesario. El mismo Chávez creo al PSUV para superar los vicios del MVR, hoy Chávez ante los vicios del PSUV, ¿Qué haría? 
Esto que usted dice es un intento de contrastar al difunto con la hecatombe del actual payaso analfabeta. Así lo leo. Pero usted idealiza al difunto, quien jamás permitió la crítica. Quien discrepara de sus ideas, algunas primitivas y grotescas, era estigmatizado. Lo mismo que le sucede hoy a usted, Sr. Nícmer, por diferir de la plasta de Maduro. Que haría hoy el difunto ante los vicios del PSUV?  Los adoptaría como suyos, porque él fue un dictador.
Dice usted:

Ser chavista es apostar incondicionalmente por la unidad con el pueblo y para el pueblo, jamás justificaría la unidad con corruptos que defienden los abusos del poder o la violación de derechos humanos denunciada por José Vicente Rangel, ser chavista es no permitir la unidad con nuevas clases sociales que nacer y viven de la especulación financiera y del desfalco a las divisas de la nación. 


La unidad con corruptos fue característica del régimen del difunto desde sus inicios, Sr. Nícmer. Nóbrega, Rangel, Cabello, Fernández Berruecos, Ruperti, Giordani, Velásquez Alvaray, Rodríguez Chacín y  los narco-generales, los hermanos Castro, Tiro Fijo Marulanda, Ahmadinejad, Gadaffi, los tiranuelos africanos a quien invitaba y daba la espada de Bolívar, una espada que él prostituyó, Zelaya, Ortega, Kirchner. Toda esa gente se distinguió, precisamente, por el abuso de poder. La boliburguesía es un producto del difunto, Sr. Nícmer. El la promovió para mantenerse en el poder. La poderdumbre de PDVSA, CVG, Corpoelec y otras empresas del estado es obra del difunto que usted trata de beatificar.  

Continúa usted:
Ser chavista hoy, estoy seguro es, sin negociar los principios, tocarle la puerta al vecino que se declara opositor e invitarlo al debate y diálogo fraterno, para persuadirlo que el capitalismo no es el camino, y que si hoy hemos cometido errores, no por ello el socialismo que invitamos a construir no deja de ser la mejor opción para el pueblo venezolano. 
Como dice usted esto sin ruborizarse? Cuando invitó el difunto al diálogo?  Su lema era: “Äguila no caza moscas”, rechazando el diálogo y el debate con gente que le superaba en mucho, en materia de educación y credenciales. Ni sus mismos súbditos podían argumentar en su contra. Los insultaba en público como lo hizo con Cabello, con Istúriz y otros infelices. Este socialismo que usted dice está en construcción es una gran mentira, inepta y corrupta, la cual ha llevado al país a la ruina. Ya ha probado su estruendoso fracaso en Cuba y en todos los países en los cuales ha levantado su horible cabeza, hasta el punto que el Castro agonizante lo confesó así: “El socialismo no sirve, es lo mismo que comunismo, ni a nosotros nos ha servido”. 

Sr. Nícmer:

Usted continúa su larga cadena de “ser chavista hoy” porque ve que este régimen está al borde del colapso y no hay nada ni nadie que pueda revertirlo. Aspira usted a  resucitar la imagen del comandante eterno, atribuyéndole dotes que nunca tuvo, nobleza de la cual careció, amplitud en la cual jamás soñó, tolerancia que despreciaba.
Déjeme decirle: su obligación de venezolano joven es hacer que el país despierte de esta pesadilla, no idealizar y adorar a los sátrapas muertos y tratar de perpetuar el mito del cristo latinoamericano que tanto daño le hace a nuestro pueblo.
 A usted le debería dar vergüenza ser chavista. Decir que quien no sea chavista es de derecha evidencia que usted ha heredado la intolerancia y el fanatismo de los peores, incluyendo al difunto.

 La honestidad intelectual no tiene nada que ver con derechas e izquierdas. Picón Salas, Briceño Iragorry, Uslar Pietri, era gente de derecha y de gran honestidad. Hugo Chávez se llamaba de izquierda y era un corrupto. 

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