La trágica historia de la gran actriz bulgara Nadia Dunkin, el Partido Comunista no le perdonó su éxito

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En Bulgaria todavía se recuerda la trágica muerte de Nadia Dunkin, que fue encarcelada en el campo de concentración comunista de Lovech precisamente por “vestirse de manera moderna y capitalista”. Ella misma nunca se explicó por qué acabó de aquella manera, sin juicio, sin condena, sin una acusación. Incluso, un vigilante del campo le llegó a reconocer que no sabía qué hacía allí.

Encerrada por “vestir de forma capitalista”: la trágica historia de la mejor actriz de Bulgaria

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Nadia Dunkin era una de las grandes estrellas de su país, pero el Partido Comunista no le perdonó su éxito ni su independencia.

Nadia Dunkin, antes de ser encarcelada en Lovech | Wikimedia Commons

RADOSLAV YORDANOV 2013-09-21
En su libro Filosofía Política, el profesor Martin Cohen sostiene que uno de los principales objetivos del comunismo fue crear una sociedad “de una sola mente”, en la cual todas las personas tenían que pensar lo mismo sobre los asuntos más importantes. En esta sociedad totalitaria, que niega la existencia del individuo como tal, cualquier persona que opina diferente (o simplemente se viste diferente) se convierte en un enemigo del Partido y de la patria.

En Bulgaria todavía se recuerda la trágica muerte de Nadia Dunkin, que fue encarcelada en el campo de concentración comunista de Lovech precisamente por “vestirse de manera moderna y capitalista”. Ella misma nunca se explicó por qué acabó de aquella manera, sin juicio, sin condena, sin una acusación. Incluso, un vigilante del campo le llegó a reconocer que no sabía qué hacía allí. Su única sospecha es que algún amigo pudiera traicionarla y la delatase ante las autoridades (o ante la temible policía secreta) por sus comentarios críticos con el Gobierno.

Dunkin, que nació en 1913, fue una de las grandes actrices del país en los años 40 y 50. Sin embargo, en un día de 1960, su vida cambiaría para siempre. Ella sobrevivió de milagro a “la cárcel de la muerte” y décadas más tarde contaría cómo la habían torturado en Lovech durante dos largos años. “En 1960 fui detenida en una calle de Plovdiv sin razón alguna. Cuando llegué a Lovech, un vigilante de origen gitano, que se llamaba Shaho, empezó a golpearme con un látigo. Sólo pude ocultar mis ojos, porque si no me hubiera quedado ciega. El dolor era tan insoportable que perdí la conciencia.” Luego Dunkin tuvo que esperar durante seis horas que volvieran del trabajo las demás mujeres encarceladas. La actriz recordaba que todas ellas estaban heridas y mutiladas.

Creado con la idea de acabar con la competencia, la envidia y la injusticia social, en la práctica el comunismo sólo pudo acentuar el odio y la envidia entre las personas. En este contexto, Nadia Dunkin sufrió en carne propia el revanchismo de una mujer de la milicia búlgara, que trabajaba en Lovech. “Se llamaba Yulka, y me preguntó si yo era la actriz. Cuando le respondí afirmativamente, ella me preguntó si me acordaba de lo prepotente que era cuando actuaba como actriz en el teatro de Plovdiv. Esta mujer me dijo que, en aquel entonces, yo me daba aires de una gran actriz mientras que ella se sentía como si fuera un cero a la izquierda. Cuando le dije que no la conocía, ella se enfadó y empezó a golpearme con el látigo.”

Al día siguiente, Dunkin tuvo que trabajar en una cantera cerca del pueblo de Bulgarene, pero su cuerpo no aguantó las cargas físicas y perdió la conciencia. “Debieron de pensar que estaba muerta, porque cuando desperté por la noche, me di cuenta de que me habían dejado en el patio para que me comieran sus perros.” La actriz aseguraba que, aparte de los numerosos asesinatos de los que fue testigo, había torturas peores que la muerte. “Lo peor fue cuando nos obligaban a correr llevando piedras enormes. Muchas personas perdieron la conciencia.”

Asesinada

Después de salir del campo de concentración, a Nadia Dunkin le prohibieron trabajar por haber sido prisionera en Lovech y porque su hijo había huido de Bulgaria. Al final encontró trabajo gracias al patriarca búlgaro que la contrató como funcionaria en la Iglesia ortodoxa. Poco después de la caída del régimen en 1989, Dunkin se convirtió en uno de los testigos clave en el juicio contra exlíderes comunistas.

Sin embargo, en el 13 de septiembre de 1994, unas semanas antes de declarar, la actriz fue asesinada en su casa de una manera brutal. Vecinos de Dunkin oyeron sus gritos, y unos minutos después entraron en su casa. Allí encontraron su cuerpo ensangrentado con el cráneo roto. La investigación policial archivó el caso después de llegar a la conclusión que la actriz, de 81 años, “probablemente fue asesinada por uno de sus amantes, cuando ella se negó a pagarle por su servicio sexual.”

No obstante, uno de sus amigos, Bojidar Vitanov, que también había sido encarcelado en el campo de concentración de Lovech, contó a Libertad Digital su versión sobre el asesinato de Dunkin. “Estoy convencido de que a Nadia la asesinó un agente comunista, porque en aquel entonces ella era uno de los pocos testigos del juicio que no se negó a declarar pese a las constantes amenazas.”

A Vitanov y Nadia Dunkin les unía una fuerte amistad desde que se conocieron en una rueda de prensa a principios de los años 90. “Entonces, ella me dijo lo que había visto muchas veces en el campo de concentración de Lovech. Las mujeres trabajaban en lo más alto de las canteras y veían desde allí cómo nos torturaban y asesinaban. Yo también oía sus gritos cuando las golpeaban por no cumplir la norma diaria.”

Vitanov recuerda que Dunkin y él se reunían con un grupo de amigos casi todos los días. “Nadia era una persona muy inteligente, modesta y muy buena amiga. Ya era una mujer muy mayor, tenía la edad de mi madre. Éramos tan buenos amigos que ella me habría dicho si hubiera tenido un amante. Ya tenía 80 años y pasábamos una gran parte del día reunidos con nuestros amigos, lo de su amante no sólo es imposible, sino que es una tontería. El sinvergüenza que investigó su asesinato sólo quiso ocultar el crimen comunista, y por eso se inventó la historia de su supuesto amante.”

Cuando se dio el inicio del juicio contra los exlíderes del régimen, Vitanov, Dafinov y Nadia Dunkin fueron algunos de los testigos clave. Vitanov confiesa que pronto se dio cuenta de que el juicio era una farsa, con la que sólo se buscaba ocultar las pruebas de los crímenes. “Yo avisé en varias ocasiones a Dafinov y a Nadia de que, si seguíamos como testigos, nos podrían matar. Sin embargo Nadia Dunkin tenía una fe ciega en Ivan Kostov, el líder del recién fundado partido de derechas SDS. Ella me dijo que le daría pruebas y documentos sobre los asesinatos en los campos de concentración, pero la mataron antes de que lo hiciera. Luego, cuando Kostov llegó a ser primer ministro, no reanudó la investigación sobre su muerte.”

Vitanov también recuerda que él, Dafinov y Nadia Dunkin contaron sus sufrimientos en un documental de la periodista Anna Petkova. “Petkova estaba haciendo un buen documental sobre los campos de concentración, y sólo le faltaba entrevistar a algunos de nuestros torturadores, Gagov, Gazdov y Goranov. Empezaron a perseguirla, le destruyeron la película, y no sé qué más le hicieron, pero al final ella acabó ingresada en un manicomio.”

Bozhidar Vitanov lamenta la muerte de su amiga, y advierte sobre el intento de los comunistas de reescribir y manipular la historia del país, pero aun así confía en que algún día se hará justicia y saldrán a la luz todos los crímenes del régimen.
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