¿Qué es una Ley Habilitante?

Opinión

El artículo 203 de la Constitución, nos informa todo lo que es necesario saber sobre las “Leyes Habilitantes”, al establecer: “Son leyes habilitantes las sancionadas por la Asamblea Nacional por los 3/5 de sus integrantes…”. Esta primera definición quiere decir:

Que “las habilitantes” son verdaderas leyes formales, por cuanto, derivan de la Asamblea Nacional, actuando como cuerpo legislativo. Para su sanción se necesita de una mayoría más exigente, de la que se utiliza para otras leyes.

De allí que, con el primer párrafo transcrito sabemos que las “habilitantes” son verdaderas leyes formales, que se dictan por el órgano competente de Poder Legislativo, como lo es la Asamblea Nacional, y que, asimismo, la materia que tratan es tan importante para el Estado, que se requiere de una mayoría calificada para sancionarla.

El mismo artículo citado, nos dice cual es la función de la habilitante, indicando que es la de “delegar” en el Presidente de la República, algunas materias, para que sea él, quien las regule “con rango y valor de ley”.

La Constitución vigente, tuvo así la osadía de decir que la “Ley Habilitante” está destinada a “delegar” en el Presidente de la República funciones de la Asamblea. Decimos que tuvo la “osadía”, porque hablar de delegación de las facultades del Poder Legislativo en otro poder u órgano público, fue considerado durante mucho tiempo como un herejía, lo cual obedece al culto que se tenía de la ley y de los procedimientos para crearla; pero paulatinamente el Ejecutivo pasó a “legislar”, valiéndose de su potestad reglamentaria y, llegó un momento en que atribuirle poder normativo sobre materias de reserva legal, pareció una cosa muy natural. Se rompe en esa forma el mito del carácter absoluto de la no delegación. Antes de la actual, la Constitución de 1961 no se atrevió a hablar de delegación, sino que designó al acto que la constituye con los nombres de “autorización” o de “habilitación”. Fue este último término el que sirvió para calificar a la ley como ”habilitante”, esto es, la que “habilita”; que pone a funcionar un mecanismo preexistente con respecto al Presidente de la República. La palabra “habilitante” quiso significar que no se le estaba otorgando nada nuevo al “habilitado” sino poniendo en funcionamiento su facultad preexistente. Así, la ley opera como un switche, que no genera la luz, sino que permite que pueda encenderse. De allí que, según la figura enunciada, el Presidente debería poseer “potencialmente”, la función normativa.

La palabra “delegación”, por el contrario, indica que alguien te está dando algo que es suyo, para que lo utilices. Ahora bien, “la utilización “de ese algo” no es discrecional para el receptor, sino que la Asamblea Nacional va a establecer “las directrices”, (lo que tienes que hacer), los propósitos”, (que es la “ratio” que justifica la acción) y las materias”, que son, taxativamente, las instituciones, situaciones, disciplinas sobre las cuales se podrá operar, sin que sea válido extenderlas a otras análogas.

Esto es lo que significa una Ley Habilitante: la norma que permite al Presidente de la República, dentro de la esfera y el tiempo que le sea acordado, regular las materias que le han sido encomendadas, con el propósito que le fue asignado y, dentro del marco establecido, siendo que tales regulaciones tendrán el “rango y valor de ley”, y estarán inspiradas en lo que ha sido trazado por la mano del legislador.

No es en consecuencia un instrumento de la emergencia, para lo cual está el “régimen de excepción”, sino la vía para realizar planes de gobierno que el legislativo también sostiene.

Hildegard Rondón de Sansó
Número de Edición: 
866
Orden en página principal: 
21

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