Fans, cuando el cerebro deja de funcionar para imitar

El ser humano es cosa seria, todos  (o casi) necesitan un modelo a seguir, algo así como que es necesario imitar para ser diferente y al final no son más que muchos que se ufanan de ser diferentes a otros tantos, es decir, no hay tal originalidad, eso pasa en todos los grupos y estratos sociales, desde esos que en algún momento llamaron tribus urbanas  hasta los regetoneros pasando por rockeros , chavistas, ecologistas y hasta los que se dicen rastafaris criollos.
La verdad debe ser que me estoy poniendo viejo pues no puedo consentir que la gente en vez de explotar su propio ser y explorar las posibilidades que da el pensamiento terminen viviendo a través de otros y no de sí mismo, es decir, y lo he oído pero no mucho porque hasta allí llega la conversa. En los rockeros, pero voy a hablar de los contemporáneos conmigo, esos de cuarenta y tanto que todavía uno ve por ahí, les preguntas que hacen y te responden que aun viven con su mamá, que tienen tres hijos con diferentes mujeres, que trabajan en una tienda de música (ahora pirata pues ya no existen casi discotiendas en mi país) o en una tienda de equipos musicales, con sueldo mínimo pues eso del estudio nunca se les dio, total, la misma paja de cuando eran adolescentes pero con hijos sin embargo aun pretenden hablar del último disco de Iron Maiden y profesan su amor por el Rock, es más uno los escucha hablar y discutir pendejadas del estilo de cuando se editó tal o cual disco como si esa vaina fuese realmente importante.
.
Los regetoneros que pór lo general son malandros o desean serlo, los que tienen carros le ponen unos altavoces para compartir con toda la ciudad su gusto musical, los que tienen moto también por cierto, imagino que eso les permite pensar que viven insertos en un video clip pero sin chicas en bikini ni ríos de champagne, una suerte de soundtrack que les aligere la vida, se gastan miles o hasta millones en su disfraz de ropa importada de tres tallas más grande y seguramente hasta ensayan frente al espejo eso de la actitud para que todos crean, son muy machos pero se sacan las cejas y se hacen tratamientos que antes eran para mujeres de manera tal de seguir pareciéndose a sus ídolos, pero tienen el mismo problema de los rockeros, su última lectura fue “quien se ha robado mi queso” y eso porque tuvieron una profesora que creía en el new age en el liceo y los obligó a leerlo (los que pasaron por el liceo al menos), muchos pues pertenecen a un estrato social bajo y su destino termina siendo el de mototaxista pero sienten una envidia terrible por aquellos con habilidades de negocios que pueden pagarse los lujos, otros pues sin estudios y sin habilidades en el entorno legal pues terminan en el tráfico de drogas , lo que les suma a todo el infaltable arma que les dé una sensación de poder, pero con armas y dinero aun siguen adoleciendo de falta de cerebro pensante pues esa vida (la de traficante) no dura mucho, no el negocio la vida pues lo usual es que termine a bala con un fondo musical de cualquiera de los dúos esos que por un misterio de la acefalia humana son populares..
Ecologistas y rastafaris pertenecen a un estrato más o menos similar, aparentemente muchos no hacen nada, uno los ve por ahí en bicicletas o patinetas, con estampa de haberse bañado cuando su mamá los obligó por última vez (unos años atrás claro), sueñan con un mundo sin violencia ni contaminación (loable  la iniciativa) , muchos no trabajan ni piensan hacerlo pues es darle razón a un sistema opresor de la libertad del ser humano, una nube de marihuana adormece su ira para transformarla en solo amor por todos y la mayoría se identifican con la izquierda como pensamiento político, solo leen los libros que sus panas bien intencionados les prestan, juran sobre siete cruces que marx era un precursor de las libertades y niegan sistemáticamente cualquier cosa que les contravenga sus ideas, pero igual muchos no hacen nada por lograr nada, son como cosas que flotan en el asfalto y cuando la vaina se pone muy complicada los podemos ver tirados en alguna acera o playa de nuestro país mutados en algo que han dado en llamar artesanos, haciendo cueritos y vendiendo bisutería “artesanal” para vivir. Claro, hay algunos (no muchos) que dejan esa vida para progresar, estudiar y ser gente productiva que pelea por sus ideas desde el trabajo duro y la intelectualidad pero esos son minorías, los otros, la mayoría prefiere como muchos arroparse en certezas de cartón piedra que a oídos de otros como ellos suenan a verdades irrefutables, pero que cualquiera con un mínimo de lecturas sabe que eso no es más que ignorancia supina disfrazada de cultura.
Los que llamaremos chavistas, son la izquierda más rara del mundo, ellos incluyen a muchas de las tipologías que nombré hoy, también adolecen de eso que llaman cultura general, se saben al caletre (los que leen cuando menos) cinco a seis libros básicos en la formación política de sus cuadros, lo demás lo complementan con los discursos de sus héroes, hablan con orgullo de las colas en los operativos de mercal, aseguran que los males del país se los debemos al imperio malvado empeñado en destruir las libertades plenas que ofrece el sistema de la revolución, no leen si no los periódicos cuya línea editorial esté cónsona a su pensamiento, negando sistemáticamente los errores de las últimas dos administraciones.
Una vez en un bar hablé con un tipo, por cierto con la estampa de no haberse bañado en días, que decía ser estudiante a sus treinta y tantos años, que me contaba que le quedaban seis materias para graduarse y que no lo hacía pues el glorioso PSUV (lo de glorioso no fue exageración, lo dijo así) le había pedido que no se graduase para que la lucha siguiera , el problema es que el hombre tenía diez años cursando una carrera de cinco y lo peor es que era que decía estudiar educación integral, ni siquiera una vaina científica de esas muy complicadas, claro la cosa termino en gritos pues sus argumentos eran tan flojos que al final se molestó, me gritó y como la cerveza no ayuda a la calma hice lo propio y no termino en pelea por que había un amigo muy cercano que hizo de intermediario y hasta allí la cosa, tres años después de ese anuncio me enteré por boca del Facebook que al fin se graduó y ahora seguramente trabajará para su partido sin apoyar la lucha de sus colegas pues esta va en contra de las líneas partidistas, que desgracia.
Lo gracioso, si es que tal tragedia puede tener su lado cómico, es que hablan de libertades pero se apegan a una línea que les da órdenes por absurdas que les parezcan, unos hasta se ufanan de ser anarquistas pero pretenden ser lo más alineados posible con lo que el partido les exige, apoyan la limitación de la libertad de información, justifican el amedrentamiento a la oposición pues dicen que en una fulana cuarta república estábamos jodidos, pero ahora la verdad no estamos mucho mejor que digamos, al final no critico el ideario político a personal de cada quien, la crítica ve en función de la ausencia de criterio propio pues el espacio cerebral se lo ceden o al partido a sus apetencias económicas sin importar a cuantos se lleven de por medio.
Eso es lo que construye dictaduras, sean de izquierdas o de derechas, la ausencia de conciencia más allá de la lógica pues se arrodillan ante el poder que admiran y terminan justificando cualquier desafuero en función de su acomodo político que por lo general es el de los jerarcas pues los de a pie son los mismos pendejos de afichito, boina y hasta disfraz que pelan la misma bola y degustan la misma miseria con disfraz revolucionario, cerrando los ojos ante los atropellos a esos otros que los adversan, para luego, cuando el daño es irreversible y los muertos muchos poder decir que esa vaina es culpa de la CIA y el Mossad que odiaban el ideario de la revolución y que os muertos son inventos de la prensa propia y ajena para hacer verlos mal, hasta que caen bajo esa bota hijos o familiares queridos, esos que conocen bien y que saben que de seguro fue una equivocación, recordemos las muchas dictaduras de izquierdas y derechas de nuestro continente y veamos que la izquierda y la derecha se dan las manos en la espalda, que al final quienes pagan los platos rotos son muchos inocentes  y que en ese momento la culpa también es de todos aquellos que apoyaron cuan cómplices a la sombra esas muertes cuya sangre también les llegará aunque sea de refilón.
José Ramón Briceño Diwan, 2013
@jbdiwancomeback

Comentarios