Artículo en Aporrea contra Mario Silva: La Hojilla que ya no corta

“La Hojilla” que ya no corta

La Hojilla, dirigida por Mario Silva García, apareció por vez primera en la página de Aporrea, después que ésta hizo su aparición posterior al Golpe de Estado de 2002.  Aún recuerdo como fue elemento de combate en aquellos días aciagos posteriores al paro contra los canales de televisión RCTV, Televen, Venevisión y por supuesto Globovisión. Sin duda, era un análisis certero, implacable y necesario en un momento histórico en el cual la amenaza por intentar derrocar a Hugo Chávez era notoria por las élites económicas del país. Incluso Mario, aún recuerdo como en aquellos tiempos de dificultades económicas vendías un libro por 10.000 Bolívares de aquellos (hoy, 10 Bs) en dónde recordabas el compromiso de retirarlos, a quienes lo adquirían en las oficinas de la empresa capitalista MRW (nada de Ipostel), porque si lo devolvían no podías sufragar tales gastos (ver:http://www.aporrea.org/actualidad/a8496.html). ¡Como cambian los tiempos! Hoy imagino que te desplazas en sendas camionetas, escoltas y para qué preguntarte cuánto cobras por la bazofia en que hoy has convertido, lo que en su momento, fue una trinchera de lucha revolucionaria.
Pero volvamos al tema. Después de esa breve pasantía de la columna “La Hojilla” en Internet, (www.aporrea.org), el programa comienza a transmitirse en 2004 por el Canal del Estado, Venezolana de Televisión, de Lunes a Viernes a las 5 de la tarde. Desde allí, Eileen Padrón, Néstor Francia y obviamente Mario Silva fueron artífices de una primera etapa del programa, cuya matriz de opinión, a pesar de ser fuerte contra el adversario, respetaba los elementos de la semántica, jamás se descontextualizaba al político de turno en su condición humana, y sobre todo, había una compostura ética en la conducta de sus críticas.
Posteriormente, este programa cambiaría su formato en horario nocturno, no recuerdo la fecha, (creo fue antes del Referendo Aprobatorio del Presidente Chávez), con tu única conducción, después de sendas críticas públicas por parte de Nestor y Eillen. ¿O no? Claro, ¿para qué dar explicaciones? Si a partir de ese momento, irónicamente, lo que tanto criticaste sobre el uso dominante, arrogante, golpista y excesivo de los medios como arma para pulverizar al adversario, fue lo primero que hiciste. Y si bien, esa lucha estaba justificada al inicio del programa debido a que en los canales privados y mayoría de medios impresos sólo veíamos el cómo la mal llamada Coordinadora Democrática junto con aquellos apátridas de la Gente de Petróleo habían desatado una guerra sicológica en contra del Pueblo; éstos, con la excepción enfermiza de Globovisión quedaron después de aquel referendo que intentó revocar a Chávez, reducidos a su mínima expresión, y en ello, sin duda, La Hojilla fue un factor determinante de ese triunfo.
Así vendrían las elecciones de Gobernadores, Asamblea Nacional y Presidenciales en 2004, 2005 y 2006 triunfos incuestionables de las fuerzas revolucionarias; en donde quedaste ungido con el manto de Chávez para prácticamente de ser un articulista más en Aporrea, convertirte en un comunicador sin estudiar Comunicación Social (situación que no condeno). No obstante, Mario, ese mismo tono de criptosemántica,  de querer barrer al adversario, quisiste aplicarlo en las elecciones para la Reforma Constitucional en tus programas y el resultado fue negativo.
Contradictoriamente, Mario, pareciera que el efecto de no haber estudiado entre los años 2003 y 2007, cuando las misiones educativas, y especialmente la Misión Sucre (hoy prácticamente desaparecida), te hizo olvidar que éstas elevaron el nivel cultural de nuestro pueblo.  Por ello, la Reforma Constitucional de 2007 fracasa; y fracasa porque se intentó meter un proyecto muy cuestionado sobre todo en los artículos 115 (sobre la propiedad) y aquel polémico artículo 153, que casi nadie podía explicar por su ambigua redacción, el cual de manera resumida señalaba: “La República promoverá la integración, la Confederación y la unión de América Latina y del Caribe ()  un solo proyecto Grannacional, (Como nota mía: ¿Qué era esa vaina? ¿Posible unión de Cuba y Venezuela en un solo país por medio de referendo?)  al que Simón Bolívar llamó Una Nación de Repúblicas. La República podrá suscribir tratados y convenios internacionales basados en la más amplia cooperación política, social, económica, cultural, la complementariedad productiva Grannacional, (otra vez la misma palabra) la solidaridad y el comercio justo”. No obstante, no encontraron en aquella campanada mejor respuesta: La abstención fue la causa de la derrota.
Después de ello Mario, vino otro error. Ya sin RCTV, y con Televen y Venevisión apartados de la contienda política, pensaste, sin discutirle eso al Presidente Chávez, (es decir, subyugarte de pensamiento, con aquel cuento de que eres un soldado)  que el haber sido electo por la maquinaria del mal llamado Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), como tercero (sin mal no recuerdo) en número de votos en sus elecciones internas, arrasarías en las elecciones para gobernador de Carabobo. De manera perpleja, le hiciste a Globovisión el juego en destruir al hombre del eructo, Acosta Carles, para ese entonces, gobernador de dicha entidad. El resultado no pudo ser más desastroso. Dividiste al Chavismo en Carabobo, y Salas Feo se alzó con la gobernación. Hubo autocrítica. ¡Sí! Echarle la culpa a Acosta Carles.
Vino el 2010, lo que inicialmente pronosticaste como un levantamiento popular del voto para alcanzar los dos tercios de la Asamblea Nacional, terminó con los resultados que todos conocemos. En 2012 los espacios deben quedar claros. Los triunfos obtenidos tanto en las elecciones presidenciales del 7 de Octubre como del 16 de Diciembre para gobernadores, fueron origen del propio Chávez como ser, como político, como líder, como máximo convocante de una Venezuela distinta. No fue la lucha de La Hojilla. Al contrario, desde 2007, ese tono agresivo, repito, justificado al inicio de la batalla política antes de 2004, ya no se justificaba. No sumaba. Sólo restaba. Sin embargo, en tu programa sólo insistías en una continuidad ahistórica de errores. Te convertiste en una cúpula acrítica del PSUV, quienes de no ser por puestos salidores en los estados para escaños en la Asamblea Nacional, no ganarían ni siquiera una junta de condominio. Ni hablar de los mismos ministros que Chávez tuvo en sus períodos de gobiernos. De hecho, pienso que hay parte de una historia de aquel 11 de Abril de 2002, que todavía no sabemos, y que justifica, el por qué la ineficiencia, el sectarismo, el nepotismo, la corrupción y todos los males heredados de la cuarta república, sean o no parte del capitalismo, aún siguen presentes desde el Alto Gobierno.
Modestamente  opino, que mientras salgamos en defensa de lo indefendible, tratando de lograr una contraofensiva inexistente, sólo nos convencemos que dichos revolucionarios jamás leyeron las obras completas de Lenin, y cuando menos su texto: La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo (1920), en donde en parte de su análisis, el autor hablando sobre el éxito de la Revolución Bolchevique, narra de manera implacable el cómo desenmascararon sin piedad  a  revolucionarios de palabra (p.11), cansados, entre otras cosas, de no comprender el por qué en algunas ocasiones es necesario replegarse aún en los espacios más ultrareaccionarios (lo que hoy, algunos llaman la ultraderecha); y que de forma causal, vemos como en la Asamblea Nacional ocurre lo contrario sobre lo planteado por Lenin.
La escuálida victoria del 14 de Abril. El hecho de haber perdido más de 700 mil votos en corto tiempo, a pesar de haber tenido casi los mismos índices de participación (no se podría achacar a la abstención), sin ver lo que ocurre a nuestro alrededor con la delincuencia, la inflación, los servicios públicos, y el cansancio político de ver a los mismos en las mismas posiciones representa una amenaza seria para la revolución. Si no quieres ver esa realidad, no la veas. Por ahora, veo el futuro del PSUV como el presente de Acción Democratica (AD) y el llamado Comité Político Electoral Independiente (Copei). Ante ello, tú eres una de esas razones.
El ciclo de La Hojilla debe concluir. Es una “hojilla” que ya no corta. Se te agradece lo que lograste positivamente durante estos años, pero hoy, tu programa no es más que un espacio mercenario, enemigo de la revolución, la cual para rescatarla, insisto, debemos convocar a otra Asamblea Nacional Constituyente. Quien tenga ojos que vea.

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