“Los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así”

Carla Angola

Nota de Sala de Información: El 18 de octubre del 2012, la periodista Carla Angola sostuvo una interesante conversación con el general Guaicaipuro Lameda. Sus revelaciones pueden servirnos para entender -todavía más- el comportamiento político del gobierno. Esta conversación –sin duda- es un documento para la historia del país.

Carla Angola: Siempre recuerdo en Buenas Noches la anécdota que compartió conmigo alguna vez en la que Jorge Giordani le confesó que a la revolución le convenía mantener pobres a los más necesitados en Venezuela. ¿Podría contar con detalles esa reunión y cómo surge ese comentario? ¿Qué planteamiento o inquietud suya generó esa respuesta?

Guaicaipuro Lameda: Yo le venía insistiendo al presidente Chávez que lo engañaban en el tema económico, ya que las proyecciones a 5 años mostraban un creciente déficit fiscal, necesidad de endeudamiento o devaluación y, por tanto, era necesario atender el tema de la producción para que Venezuela pudiera hacerse independiente de la renta petrolera, tal y como se había prometido en la campaña electoral y como me lo habían presentado en el proyecto para el cual estábamos trabajando.

Era la época en que se le decía al país que nos estábamos quitando los inversionistas a sombrerazos y que el submarino estaba a flote. Sin embargo, los inversionistas venían al país y no conseguían un interlocutor válido que les explicara cuáles eran las oportunidades de negocio y se iban decepcionados porque habían invertido tiempo y dinero sin recibir nada, ¡NI SIQUIERA UN NO!

Se iban con dudas y promesas vagas. Chávez aceptó que nos reuniéramos para hablar del tema y para la reunión invitó a 4 personas: José Vicente Rangel, Jorge Giordani, Héctor Navarro y Aristóbulo Istúriz, a quienes conseguí en la sala del consejo de ministros donde se suponía que haríamos la antesala para luego reunirnos con Chávez.

Estando allí, Giordani me pregunta que de qué se trataba lo que yo le quería informar al Presidente y le respondí en los siguientes términos:

“La proyección plurianual a 5 años nos indica que no vamos a tener crecimiento, será negativo, el déficit fiscal será creciente. Vamos a tener serias necesidades de endeudamiento, ya que se está perdiendo el control sobre el gasto del Gobierno bajo excusas populistas. El Gobierno no está ahorrando en el FIEM, gasta todo y engañamos al hablar de una economía creciente. Para que eso ocurra, deberían estarse construyendo galpones, edificios y toda la infraestructura que requiere la producción, y eso no existe. Si es verdad que queremos acabar con la pobreza, es imprescindible que se genere riqueza y que se diseñen mecanismos adecuados para que su distribución sea justa y equitativa, y eso tampoco lo veo”.

Allí Giordani me interrumpió y me dijo: “Mire, General, usted todavía no ha comprendido la revolución. Se lo explico: Esta revolución se propone hacer un cambio cultural en el país, cambiarle a la gente la forma de pensar y de vivir, y esos cambios sólo se pueden hacer desde el poder. Así que lo primero es mantenerse en el poder para hacer el cambio. El piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, LOS POBRES TENDRÁN QUE SEGUIR SIENDO POBRES, LOS NECESITAMOS ASÍ, hasta que logremos hacer la transformación cultural. Luego podremos hablar de economía de generación y de distribución de riqueza. Entretanto, hay que mantenerlos pobres y con esperanza”.

Allí yo lo interrumpí y le pregunté: “Ya que usted dice ‘luego’, dígame cuánto tiempo cree usted que tomará hacer ese cambio”.

La respuesta fue inmediata: “Mire, se trata de un cambio cultural y eso toma al menos tres generaciones: los adultos se resisten y se aferran al pasado; los jóvenes la viven y se acostumbran, y los niños la aprenden y la hacen suya. Toma por lo menos 30 años”.

Carla Angola: ¿Qué le respondió a Giordani cuando le confesó tan crueles objetivos?

Guaicaipuro Lameda: Mi respuesta no se hizo esperar:

“Usted me está diciendo que esta revolución deliberadamente condena a los pobres a que vivan en la pobreza sólo para que ustedes se mantengan en el poder mientras intentan que la gente piense como ustedes creen que deben pensar. Si es así, USTEDES SON UNOS HIJOS DE PUTA Y YO CON HIJOS DE PUTA NO TRABAJO”.

Giordani se molestó y me dijo: “¡No sea usted tan grosero!“. Se levantó de su silla y entró al despacho del presidente Chávez. Al cabo de unos 10 minutos salieron ambos y Chávez me dijo: “Lameda, me dijo Giordani que tú le faltaste el respeto”.

Yo le respondí:

“¡No, Presidente! Lo que yo le dije fue que si era deliberada la estrategia de esta revolución de condenar a los pobres a no salir de esa condición… USTEDES SON UNOS HIJOS DE PUTA Y YO CON HIJOS DE PUTA NO TRABAJO. Es una expresión condicionada a esta suposición que yo no acepto como válida”.

La respuesta de Chávez fue otra de sus astucias:

“Mira, Lameda, la cosa no es tan así como te dice Giordani; lo que pasa es que él es un idealista igual que tú. Ustedes están en los extremos. Yo creo que los ánimos están muy caldeados y así no vale la pena reunirse. Vamos a suspender y yo les aviso cuándo escucharemos a Lameda”.

La reunión nunca se produjo y, a partir de allí, fue muy poco lo que hablé con Chávez o sus ministros. Eso marcó mi ruptura con la revolución. Es un asunto de principios. El ejercicio del poder no puede estar por encima de la vida de la gente porque en democracia el gobernante está para servir de acuerdo con la voluntad de la gente y no para imponerle a la gente su propia voluntad.

Carla Angola: Me parece imprescindible que el Gobierno quede al descubierto. Lo brutal de la confesión de Giordani, es que esa gente humilde e inocente confía en esta revolución y la cree su salvadora. ¿Y si supieran que en realidad son sus verdugos?

Guaicaipuro Lameda: Yo fui a Cuba durante 5 días. Fue una visita solicitada por Fidel a Chávez por intermedio del Ministro de Industrias Básicas con doble propósito. Primero, convencerme de la necesidad que tenía Cuba de recibir ayuda desde Venezuela, y segundo, someterme a un proceso de “inducción revolucionaria”. Chávez me había presentado a Fidel en los siguientes términos: “Lameda será el Presidente de PDVSA mientras yo sea el Presidente de Venezuela”.

En la conversación que sostuve con Fidel me dijo de manera clara y sin rodeos:

“Para mantenernos, necesitamos unos 4.000 millones de dólares al año. Más de eso ‘estorba’, la gente empieza a vivir bien y se acaba el discurso de la pobreza”.

Lo que me dijo Giordani confirma que ese mismo concepto fue trasladado a Venezuela. Desconozco cuál es la cantidad más allá de la cual el dinero estorba aquí. Pero lo cierto es que por eso se regala la plata al exterior sacándole doble provecho: “Se quema el dinero” y se compra apoyo y silencio político internacional. Por eso se le ha pagado a las transnacionales para que se vayan. Así no hay producción nueva sino que se usa el dinero para hacernos dueños de un negocio que ya existe. Esa es la misma razón por la cual se derrocha dinero en satélites que financian, en realidad, la investigación y desarrollo de los chinos, quienes ganan en su carrera contra “el imperio”, mientras Venezuela les sirve de base de apoyo para una posible penetración continental en el largo plazo.

La estrategia político-económica para mantenerse en el poder es fácil de explicar. Primero, el Gobierno se declara defensor de los pobres con dos intereses: Ser el adalid y semi-Dios de los pobres y derrotar al adversario. En este sentido, la revolución divide al país en dos toletes: sus amigos, los pobres; sus enemigos. “escuálidos, majunches, oligarcas, golpistas, pitiyankees” o como convenga llamarlos según la circunstancia.

Su estrategia atiende a los pobres desde el estrato E hacia arriba, el estrato D y algo del C. A esta gente que siempre fue pobre, se le “regala” lo que nunca tuvo y lo que nunca le daría nadie con una política sensata de educación, que más bien querría darles herramientas para valerse por sí mismos y no depender del Estado. Eso tomaría tiempo, así que la revolución se lo da de inmediato.

Es muy fácil contentar a gente con tantas penurias. Se les convence de que su mayor riesgo es perder lo que ahora tienen. Se destinan los recursos para ellos y se pasa una “raya” a partir de donde están los enemigos: sector C, B y A. Procurar satisfacción a estos sectores es más costoso, así que se les dedican más bien privaciones a fin de provocarlos y mantenerlos como un enemigo del gobierno y, en consecuencia, enemigo de los únicos amigos del gobierno: los pobres.

Fíjate el mensaje que se está dando en este momento con Nicolás Maduro: con Chávez un chofer de autobús puede ser Vicepresidente. Con Capriles algunos decían que la oficina de Maduro sería el autobús del progreso para que él lo manejara. Es como cuando la señora de la casa le dice a su amiga: “Voy a la peluquería a hacerme las uñas porque parezco una cachifa” y la señora de servicio está allí, a su lado, oyendo y haciéndole el almuerzo.

El gobierno se ha aprovechado de esos errores culturales para alimentar el odio hacia esas clases y, por unos pocos, todos pagan.

Carla Angola: El 7 de octubre existían más de 5.2 millones de personas en estado de total dependencia económica con el Estado (de dos o más fuentes). Al leer sus respuestas, podrían plantearse: me dice que el gobierno quiere que siga siendo pobre, pero en realidad me da dinero para vivir. ¿No es una contradicción? General, ¿cómo hacerles entender que lo correcto es que el Estado genere empleo y más oportunidades académicas para que logren algún día ser independientes y superarse a través del trabajo digno, no a través de una dádiva o por su lealtad a un hombre?

Guaicaipuro Lameda: La táctica es que te ofrecen vivir mejor desde ya, te regalan lo básico que necesitas y te prometen a futuro, para algún día. Esa promesa es como la lotería: pocos se lo sacan pero muchos lo juegan.

El elemento vitalizador de la esperanza es el proceso electoral. Es allí donde se afinca la revolución para dar, prometer y remolcar. Recuerdo que en el revocatorio PDVSA otorgó 600 millones de dólares de crédito a los campesinos. En ese entonces yo era copropietario de una finca en Guárico. A algunos le dieron maquinaria a crédito, a otros le dieron insumos a crédito, a otros le dieron un tremendo negocio (venderle a los campesinos los insumos que compraron a crédito). El Gobierno estaba seguro de que ninguno de ellos se convertiría en un verdadero productor. Entregaron todo fuera de tiempo de siembra. Y para ser aún más perversos…

Cuando los productores íbamos a buscar insumos, sencillamente no había. Eso generó un mercado informal de insumos donde los “campesinos pobres” revendieron los insumos a los “productores ricos”. Además el gobierno congeló el precio de los productos, esto dejaba “tablas” al productor ya que para tener utilidad, había que comprar en el mercado “informal de insumos”.

Por su parte, el PSUV tenía la lista del llamado 1×10 de todos los que recibieron créditos. Los cabeza de lista eran responsables de llevarlos a votar en el mismo camión donde los llevaron a buscar los insumos. De estos hay muchos ejemplos.

Esa es la misma denuncia que se hace en estas elecciones presidenciales 2012. Más de ocho millones de venezolanos están inscritos en la Misión Vivienda. Se comenta que se les pasó lista, se les fue a buscar a sus residencias y se les llevó a centros de votación dispuestos sólo para ellos.

Esto que parece una contradicción es una clara pero perversa estrategia. Los planteamientos de la gente de estratos D y E andan en el orden de:

1. “La oposición me habla del futuro para mis nietos. No entienden cómo vivimos y que ni siquiera tenemos para darle de comer a los hijos. Sin hijos, ¿qué vamos a hablar de nietos? Chávez me da el día a día para mis hijos”.

2. “Me dicen en la oposición que debo tener paciencia, pero a mí eso se me agotó, eso está bueno para los jóvenes. Para mí, el futuro es hoy, porque mañana puedo estar muerto. A mí ya se me acabó el tiempo para tener paciencia. Chávez me da lo del día, la pensión, las medicinas, comida barata y mucho amor”.

Estos comentarios los recogí en reuniones de trabajo con ancianos pensionados quienes no estaban incluidos, ni siquiera en el sistema de pensiones o no cobraban a tiempo, y de madres quienes esperaban ayuda de los programas sociales del gobierno.

Carla Angola: Usted ha revelado los planes de Chávez: sentenciar a los pobres a no salir nunca de esa condición y que sigan votando por él sólo por miedo a perder lo poco que les ha dado. ¿Qué otra señal tan alarmante como esta le habría confirmado la ausencia de ética política en este Gobierno?

Guaicaipuro Lameda: Recuerdo un par de cosas. Una, la existencia del grupo Garibaldi (cofradía de exprofesores comunistas de la UCV. Se dice que Jorge Giordani es el jefe. El año pasado el General Carlos Peñaloza los vinculó con la supuesta estafa de 500 millones de dólares al Fondo de Pensiones de Pdvsa.

Parecía operar tras bastidores. Hice una investigación al respecto, preparé un expediente y se lo entregué a Chávez en momentos en que su padre estaba hospitalizado en Clínicas Caracas. Su respuesta me puso en alerta: “Lameda, tu estás viendo cosas que parecen lo que no son”.

Garibaldi es comunismo puro. La investigación y la actitud del Presidente me hicieron ver que había una agenda oculta, que se hacían y decían cosas que eran embuste sólo para engañar y ganar tiempo. Por ejemplo, recuerdo que estábamos elaborando el presupuesto de la nación para el año 2.000 y faltaban 750 millardos de bolívares en ingresos. Sugerí que hiciéramos una revisión del gasto y Giordani se negó, propuso más bien que se incluyera en el presupuesto un ingreso por ese monto como resultado de la privatización del sector eléctrico.

Así se hizo y el mensaje que quedó fue que el Gobierno estaba dispuesto a la privatización. Lo demás es historia. No hubo privatización, se generó un déficit de ingreso y más adelante el gobierno se apoderó de la electricidad de Caracas. En la guerra militar siempre se prepara un plan para engañar al enemigo. Ese concepto ha sido muy bien trasladado al ejercicio de la política en Venezuela. Así opera el gobierno de Chávez. Engaña para distraer, ganar tiempo y posicionarse de mejor manera. Luego sorprende.

Otro ejemplo es el resultado de una investigación que venía de la época del Gobierno de Caldera, era sobre unos fondos (si mal no recuerdo eran 300 millones de los viejos). Aparecieron depositados en la cuenta de ahorros de una señora que trabajaba como servicio doméstico. La investigación concluyó cuando Chávez ya era Presidente. Se publicó en un periódico de circulación nacional con copias de cheques y demás soportes que fundamentaban ese resultado y vinculaban a militares de Chávez, pero activos en puestos administrativos ya desde gobiernos anteriores.

Los involucrados habían sido los directores de finanzas del Ministerio de la Defensa y del Ejército y gente de la más alta confianza del Jefe de la Casa Militar y yerno del presidente Caldera. Me imaginé que serían castigados con todo el peso de la ley, pero no fue así. Sólo el General Orlando Navas Ojeda fue destituido del cargo que ocupaba como Viceministro de Agricultura y Alimentación.

Los otros fueron “perdonados” y ahora eran de la más alta confianza de Chávez. Me refiero a Víctor Cruz Weffer y Lucas Rincón Romero. Yo no lo lograba entender hasta que me enteré de que esos y otros recursos los habían dispuesto para enmascarar el apoyo financiero que le dieron a Chávez desde el Ministerio de la Defensa y el Ejército, para hacer proselitismo político y campaña electoral.

De allí en adelante, me dio mucha tristeza ver cómo la revolución comenzó a operar al estilo de la mafia: te involucras en asuntos hechos de manera ilegal y después no tienes salida, so pena del castigo de ley. Así, los que se quedan trabajando con la revolución no tienen más opción que seguir operando al margen de la ley y, a su vez, sacando provecho propio y guardando los secretos de sus camaradas para protegerse a sí mismos. Este contubernio y agavillamiento revolucionario creció a tal punto que han reventado dos casos emblemáticos porque tienen que ver con la administración de justicia: el del Magistrado Luis Velásquez Alvaray y el de Eladio Aponte Aponte. Este par guardó bastantes secretos para protegerse en caso de retiro forzado.

Carla Angola: El Gobierno condena a los ricos y le dice a los pobres que los “burgueses” ¡les quitaron todo! Los funcionarios de esta revolución son fieles a esa sentencia de ¿ser rico es malo? Usted que estuvo tantas veces cerca del Presidente y su gente, ¿diría que sus costumbres son modestas, austeras?

Guaicaipuro Lameda: No son nada austeros, todo lo contrario. El pobre lo que ve es que hay una clase política que se parece a él (la mayoría de los funcionarios de este Gobierno no terminó sus estudios, tienen poca preparación, son seres humanos que cometen muchos errores) pero que tiene mucho poder y utiliza ese poder para “defenderlo” del rico a quien se le ridiculiza permanentemente.

Así el líder pasa a ser el ÍDOLO. Para los pobres ese ídolo merece todo lo que tiene o lo que ostenta porque es quien “parte y comparte”. Para el resto del país eso es una aberración. Esta dicotomía se convierte en otra fuente de confrontación: los pobres se autoconvencen de que los ricos se quieren meter con su protector porque no los deja hacer más riqueza. Concluyen: para que lo tengan los ricos, mejor es que lo tengan los nuestros, el Gobierno. Recuerdo una expresión hecha por un “revolucionario” en una reunión de trabajo: “Ahora el tambor de melaza está en nuestro potrero para que se la coma nuestro ganado“.

Carla Angola: ¿Qué opina sobre la llamada boliburguesía? Estando dentro del monstruo, ¿vio esas prácticas? ¿Era tan evidente como se cree el enriquecimiento de los funcionarios de este Gobierno?

Guaicaipuro Lameda: Hasta 2002, creo que existió de manera discreta, se estaba conformando el entramado y no era tan evidente. Todavía Chávez hablaba de acabar con la corrupción y decía: “Mientras más cerca esté, más duro le voy a dar” (a la corrupción). Luego, comenzaron a aflorar los casos. El plan bolívar 2000 fue uno de los primeros. Lo que ocurrió ya te lo conté. Se generó la solidaridad automática porque todos los “sedientos de plata” se habían metido también en ese pozo y no tenían salida.

Carla Angola: En nuestra conversación anterior me habló sobre el Grupo Garibaldi. Quedé curiosa con relación a algunos detalles de la investigación que hizo al respecto. ¿Qué arrojó su averiguación?

Guaicaipuro Lameda: Que era un grupo comunista conformado por profesores universitarios que estaban rodeando a Chávez en un proceso de acumulación de poder, para imponer su ideología de ultra-izquierda, mientras Chávez hablaba del Polo patriótico como mecanismo para la conciliación de todas las fuerzas políticas.

Carla Angola: ¿Por qué dice que hay agenda oculta?

Guaicaipuro Lameda: Porque lo que Chávez llama “el Comité Táctico Nacional” y “el mapa de situación” es un secreto bien guardado. Yo quien fui Jefe de la OCEPRE y presidente de PDVSA, jamás tuve acceso al supuesto mapa y nunca supe quiénes eran los integrantes en esas reuniones que se concertaban casi que a hurtadillas en Miraflores.

Carla Angola: ¿Por qué dice que es comunismo puro?

Guaicaipuro Lameda: Porque tanto Jorge Giordani como sus colegas, toman los planteamientos comunistas como si fueran creencias religiosas. Hay que aceptarlas con fe.

Carla Angola: El presidente Chávez le dijo que hay cosas que no son como usted las vio. ¿Qué cosas vio?

Guaicaipuro Lameda: Veía a un grupo que se quería imponer sobre Chávez. Luego del 2002 mi di cuenta que Chávez tenía razón, yo veía las cosas de manera equivocada. Esa es realmente la agenda del propio Chávez, pero él no se hacía parte de eso  adrede. Estaba ganando tiempo para evolucionar progresivamente. Los hechos de abril de 2002 le abrieron la puerta para decirlo abiertamente.

Carla Angola: Me dice que en el 2000 vio que faltaban 750 mil millones en el presupuesto nacional y que Giordani pidió que aparecieran como inversión eléctrica. ¿Supo a dónde fueron realmente a parar esos recursos?

Guaicaipuro Lameda: Lo que pasó fue que en el presupuesto los ingresos eran inferiores a los gastos. Había que reducir los gastos o aumentar los ingresos. Giordani, en gabinete económico, decidió que se aumentaran los ingresos. Se cubrirían con la privatización del sector eléctrico. Así se aprobó el presupuesto en el Congresillo Constituyente que presidía Miquelena. Cuando se ejecutó el presupuesto, no hubo ni siquiera la más mínima mención de una intención de privatización del sector eléctrico. El ingreso jamás se produjo y se dio lo que se conoce como: déficit fiscal. En pocas palabras, hubo asuntos presupuestados que jamás se pagaron.

Carla Angola: Usted mismo insiste en que el 11 de abril era absurdo ser el líder de una rebelión meritocrática cuando, más bien, había sido designado a dedo por el presidente. ¿En qué momento comienza a incomodarle ser parte de esta manera de hacer política?

Guaicaipuro Lameda: Mi primera situación incómoda fue cuando me encargué de la negociación del contrato colectivo con el magisterio. Fue a comienzos del año 1999. Recuerdo que pedían un aumento de 65% y no había plata para honrar ese compromiso. Le pedí al presidente Chávez que como Jefe de la Oficina de Presupuesto me permitiera hacer la negociación.

La mayoría de los dirigentes gremiales eran de oposición al gobierno de Chávez. Al final de la negociación firmamos una minuta con el compromiso de un aumento de 15% y todos quedaron satisfechos. Le entregué la minuta a Héctor Navarro que era ministro de Educación y copia a Isaías Rodríguez que era el vicepresidente. Para mi sorpresa, Chávez apareció anunciando su decisión de aumentarles el 65% porque ese era un compromiso electoral suyo. Así que, la República, adquirió un compromiso que no tenía como pagar. Se terminó haciendo lo mismo que se hacía en el pasado.

La segunda fue el 30 de mayo de 2000. Recuerdo la fecha porque al día siguiente lo publicaron en la primera página del cuerpo de economía de “El Universal”. Chávez me convocó a una reunión en el Palacio de Miraflores y cuando entré a su despacho estaban con él Giordani y José Rojas, ministros de Planificación y de Finanzas respectivamente.

Chávez me dijo: “Tú estás aquí para que escuches, tomar nota e instrumentar lo que se te va a decir. No estás aquí para dar opinión”.

Con esa indicación tomé las notas debidas y, cuando terminé, le pedí a Chávez que me permitiera hacer un comentario, pues me respondió: “Que sea un comentario y no una opinión”.

Rápidamente le dije: “Presidente, con esto que se va a hacer usted acaba de decretar una megadevaluación”.

Chávez se puso muy molesto y me dijo:

“Mira, en mi gobierno jamás se decretará una devaluación. Para la revolución eso es mala palabra. Nuestro gobierno no será tan irresponsable como el de la Cuarta República que se financiaba devaluando para hacer ricos a los ricos y para empobrecer a la gente. Retírate”.

Me retiré después de decirle:

“Presidente, la devaluación no será una decisión suya pero será la consecuencia no deseada de una decisión consciente que usted está tomando”.

Como cosa curiosa, yo le entregué la Presidencia de PDVSA a Gastón Parra Luzardo el 13 de febrero de 2002 a eso de las 10:00 am y horas más tarde Chávez anunciaba una devaluación que se había resistido a decretar durante varios meses, que trató de aguantar con endeudamiento y gastando los ahorros depositados por la república en el Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (FIEM). Acumuló una deuda de 2.000 millones de dólares por concepto de draw back del IVA con PDVSA, entre otras, pero al fin de cuentas tuvo que aceptar lo inexorable de las leyes económicas y financieras. Terminó igual que lo que criticaba: devaluando para financiar el gasto del gobierno, haciendo rico a los ricos y empobreciendo a la gente.

Carla Angola: Su participación en los acontecimientos de abril de 2001-2002 le ha costado una vigilancia y acoso permanente. Entiendo que el último mal rato lo vivió a principios de este año. ¿Con qué argumento lo detuvieron?

Guaicaipuro Lameda: Gracias a Dios, a la gente que se amontonó a la salida del aeropuerto, a las redes sociales y a una posición firme de mi parte, no lograron detenerme. Nunca me dieron una razón, más allá de que supuestamente existía una orden de captura en mi contra. Yo les pedí que me la mostraran para acompañarlos y me dijeron que la orden era telefónica.

Te digo: “Gracias a Dios”, porque en ese instante vi a un funcionario del CICPC y le pregunté: “¿Qué se hace cuando hay un delito en flagrancia? Y él sin vacilación me contestó: “Se detiene a quien comete el delito”.

Esa respuesta me permitió decirle:

“Bueno, usted debería tomar acciones en este caso y hacer que detengan a esas tres personas que dicen ser funcionarios y me quieren apresar sin que exista una orden judicial. Ese es un delito que se llama privación ilegítima de la libertad”.

El funcionario del CICPC fue a chequear el sistema que tienen allí en el aeropuerto y vino con una hoja de registros para decirle a los tres funcionarios: “El señor Lameda no tienen ninguna orden de captura en el sistema. ¿Ustedes la tienen?”

De allí en adelante se volteó la tortilla y los funcionarios se fueron con el rabo entre las piernas.

Carla Angola: Desde aquellos días de abril, al venezolano le quedó el mal de la inmediatez. El “¡Chávez vete ya!” aprendió a pelear sólo a través de las urnas, pero en cada proceso electoral cree que el hombre se va. Que es el “¡Ahora o nunca!”. ¿Por qué se ha convertido en una batalla épica la salida de Hugo Chávez? ¿No se supone que así es la democracia? ¿Que los presidentes llegan, se van y punto?

Guaicaipuro Lameda: Este es un proyecto que aspira un cambio en la forma de pensar del venezolano. Es hacer que los venezolanos nos “convirtamos” a la que ellos creen que es la ideología correcta.

Están convencidos que eso sólo será posible mediante la continuidad prolongada en el ejercicio del gobierno y el control de todos los poderes públicos.

Para ello, la estrategia de confrontación entre dos sectores: uno que desaparece en el tiempo por razón natural de vida y muerte y otro que crecerá desde la infancia por adoctrinamiento en el seno familiar y la escuela. Fíjate que aún cuando, durante los 14 años de revolución, la matrícula privada ha crecido más rápido que la matrícula pública, los planteles públicos representan cerca de 80% del universo escolar en educación básica. Allí se adoctrina y la relación es de 80-20 a favor de la revolución.

En una democracia real, el presidente ha debido retirarse en respeto al principio de alternabilidad, pero si revisamos los valores fundamentales de la democracia, encontraremos que Chávez se burla de ellos de manera sistemática. Lo peor del caso es que hay quienes lo felicitan porque “ganó” las elecciones. A mí me parece una hipocresía que molesta al elector de oposición que se siente frustrado.

Carla Angola: Si de usted hubiera dependido convencer al pueblo de votar por una opción distinta a Chávez, de darse y darle la oportunidad a otro. ¿Qué hubiera hecho? ¿Qué hubiera dicho?

Guaicaipuro Lameda: Creo que no se trata de decir sino de hacer. Es necesario hacer una oposición de acción y resultado. Es un planteamiento que tiene poco eco en la política venezolana. Entiendo que en democracia se requiere el respeto de la diversidad, eso es un principio fundamental. Pero también debemos entender que es necesario conciliar esa diversidad con la unidad de propósito.

Mientras la unidad se mantenga a nivel de discurso como apoyo a una coalición electoral, la estrategia será poco efectiva frente a la que ejecuta el gobierno. Este planteamiento lo vengo haciendo desde hace un tiempo en el seno de reuniones, organizaciones y foros donde participan representantes de diversos partidos políticos. Creo que no lo he sabido explicar o no lo he presentado en el sitio adecuado.

Lo cierto es que no ha tenido eco. Fíjate que cosas elementales como el urbanismo que es una responsabilidad municipal ha sido usurpada por el Ejecutivo Nacional. Se está creando un caos urbano que no resiste ningún análisis de impacto ambiental y, todo ocurre, en municipios donde tanto los alcaldes como los gobernadores y, por supuesto, los electores son mayoritariamente de oposición.

Lo triste es que allí no se le ha ofrecido a la gente un modelo distinto que sea alternativa y que la gente pueda verlo en acción. Hacerlo es posible. Sin embargo, se ha impuesto la inmediatez que promete para hoy una vivienda que es “mejor que el rancho”; el futuro lo remendamos más adelante. Eso ha sido una constante en Venezuela.

¿Recuerdas el plan de consolidación de barrios? Era la respuesta para remendar un barrio que nació al margen del urbanismo y con el esfuerzo propio de gente que no recibía la atención adecuada a sus necesidades. Con eso también se hizo demagogia. Eso lo conoce y lo recuerda el pueblo. Ahora le dan una vivienda y como dicen “bien equipada”.

Visto el resultado, creo que ese fue un factor determinante que apuntaló la capacidad de movilización del 1 x 10 que estructuró el gobierno.

Tenemos que estar claros que no es poca cosa que después de 14 años de “mal gobierno” con todos los errores y calamidades que han ocurrido, todavía se mantenga con una posición de apoyo popular incuestionable.

No precisemos cifras, hablemos de conceptos. Sería de esperar que un gobierno malo como el que tenemos tuviese un apoyo inferior a 25% de los electores. Pasada la votación del 7 de octubre se le ha reconocido 55% de apoyo. Su estrategia les funciona. ¿Qué hay que hacer para neutralizarlo y vencerlo? Eso requiere análisis, preparación y coherencia en el tiempo. Hay que marcar diferencias claras sin buscar parecerse al otro.

Si Chávez es capaz de conquistar la voluntad de la gente con arengas absurdas: “Conmigo, descalzos, desnudos y pasando hambre”, creo que la estrategia de oposición debe concebirse en términos de entregarle al pobre resultados que quisiera ver y que la revolución es incapaz de producir. Quedó demostrado que eso no lo puede hacer un sólo hombre y menos, en tres meses. Hay que retar y desafiar a la revolución desde la acción.

Imagínate a las gobernaciones y alcaldías construyendo el modelo alternativo de urbanismo, educación y salud.

Carla Angola: Tenemos una sospecha del estado de la principal industria del país (Pdvsa): derrames, explosiones, baja producción, donaciones a otras naciones. Pero nadie ha podido auditarla en 14 años. ¿En qué estado cree que la encontraría? ¿Qué es lo que más le preocupa?

Guaicaipuro Lameda: Cada país tiene sus realidades. Irán en la década de los 70 tuvo una producción promedio superior a los 5 millones de barriles diarios. A raíz de la revolución islámica en 1979 su producción cayó al nivel más bajo en 1981: 1 millón 300 mil barriles diarios. Para la primera década de 2000, su producción promedio llegó a 4 millones de barriles diarios. Es decir, Irán en 30 años no ha recuperado los valores de producción que tenía previo a su revolución del ‘79. Me parece que eso no es incapacidad, puede haber más bien, una necesidad para no hacerlo.

Rusia, al contrario, llegó a producir su nivel mínimo en los años 80 con unos 6 millones de barriles diarios, situación que se mantuvo hasta 1999. Allí la voluntad política expresada por Vladimir Putin inició una carrera por el incremento de la producción que hoy día supera los 10 millones de barriles diarios. Es decir, una decisión política en Rusia permitió que durante la última década su producción creciera en mucho más de lo que es hoy la producción total de Venezuela.

En nuestro caso, para 1998 llegamos a tener un potencial de producción de 4 millones de barriles diarios con una producción efectiva de 3,5 millones de barriles diarios. Hoy en día es difícil precisar cifras operacionales creíbles.

Si lees el informe que presenta Rafael Ramírez sobre el resultado de gestión 2011, publicado en la página web de Pdvsa, ni siquiera a partir del momento en que dice: “Hablemos de producción”, aparece alguna cifra sobre la producción promedio de 2011. Sólo hay lamentos y quejas del pasado, más alabanzas y glorias para la revolución.

Toda una burda manipulación de comentarios y cifras. Según dice Ramírez, la meta de producción para 2.014 es de 4 millones de barriles, pero cuando vas a la sección de PDVSA en cifras, te encuentras con que la meta de producción para 2.012 es de 5,8 millones de barriles diarios. Es decir, está planificado un incremento súbito de la producción hasta casi 6 millones de barriles, para que luego, en dos años, caiga a 4 millones de barriles. Esas son las cifras que cualquier persona puede constatar.

La cifra de producción formalmente registrada aparece en el informe financiero donde dice: “la producción total promedio para el año 2011 fue de 2.991 MBD a nivel Nacional”.

Así, el principal problema que confronta Pdvsa, es falta de seriedad y formalidad en cuanto a la presentación de información confiable. Ese despelote de datos deja espacio para cualquier cosa turbia. Por cierto, cada dólar de diferencia en el precio del petróleo deja más de mil millones de dólares en un año.

Carla Angola: ¿Se arrepiente de algo General?

Guaicaipuro Lameda: No soy persona que se arrepiente. Trato de aprender de los errores que cometo y asumo las responsabilidades y consecuencias de lo que hago o dejo de hacer. Tampoco me gusta transferir responsabilidades o culpas, como tampoco acepto que se me endosen responsabilidades o culpas que no sean mías. Cada quien que asuma su barranco.

Carla Angola: General, Cuando publiqué su foto anunciando mi columna de hoy, uno de mis seguidores escribió: ¡Ese es un ladrón más como todos! Tiene una casota en Santa Fe. ¿Qué le respondería a eso?

Guaicaipuro Lameda: Incurrir en hechos como el que se menciona sería traicionar la memoria de mis padres. Si no fuera por lo que ellos me inculcaron desde aquella casita con techo de zinc y piso de cemento en Barquisimeto, probablemente yo todavía sería el presidente de PDVSA.

Esa fue la oferta que me hizo Chávez. Probablemente hubiese cambiado mi casa en Santa Fe por una mansión en La lagunita, seguramente más grande que esa a la que le dejó el pelero Leopoldo Castillo Bozo (Uno de los directivos de la empresa intervenida por el Gobierno, Seguros BanValor), quizás yo fuera parte de la boliburguesía chavista. Sin embargo, preferí retirarme de la revolución porque la siento inmoral.

Desde pequeño, mis padres me enseñaron el valor del trabajo. Recuerdo tres frases que siempre tengo presentes: Somos pobres pero honestos, lo que tenemos nos lo ganamos con el sudor de la frente y todo trabajo honesto es digno, no importa lo que sea.

Yo compré mi casa en octubre de 1998. Todavía Chávez no era presidente electo. Las elecciones fueron en diciembre. Era una casa vieja con muchos problemas de mantenimiento. Logré negociar y comprarla por mucho menos de lo que costaba. La pagué con unos ahorros que tenía, con la totalidad de mi asignación de antigüedad en las FAN (Yo pensaba retirarme de las FAN, ya que en el gobierno de Caldera no había logrado el ascenso a General y veía poco probable que ocurriera en el gobierno de Chávez) y con un crédito hipotecario cuyo monto fue “especial” para mi grado de coronel, el cual, me concedieron así, como un premio de consolación por no haberme ascendido a General.

Mi esposa lloró cuando compré la casa porque decía que era muy precaria y se inundaba cuando llovía. Era lo que yo podía comprar, con la esperanza de mejorarla una vez que me retirara de la FAN.

Mi situación cambió, Chávez me llamó a trabajar con él y hasta me nombró presidente de Pdvsa. Todo lo que me gané, lo invertí en arreglar la casa. No tiene lujos. Te invito a que la conozcas.

Fui presidente de Pdvsa y hoy día recibo una pensión equivalente a 99% de lo que cobra un general en actividad.

Nota de la periodista: El General incluso me adjuntó en el correo, su última planilla de pago, para que yo viera la prima que cobra por 27 años de servicio. Me impresionó lo transparente y abierto que fue. A lo largo de toda nuestra conversación no se negó a responder ninguna de mis interrogantes y sin pedírselo envió documentación privada para que cualquiera pudiera saber detalles de sus ingresos. Cosa que, por supuesto ni revisé ni publicaré en este artículo, pero que me dejó gratamente sorprendida.

Continúa el General: Tuve una finca en El Sombrero, estado Guárico, la cual compré en sociedad con 3 personas y 70% lo financió el Banco Canarias (Por cierto, antes que lo quebrara la participación de unos chavistas en ese negocio) y terminé vendiéndola porque ya era peligroso. Quisieron vincularme con lo de la finca Daktari.

La allanaron y estaban cocinando un montaje para involucrarme con el narcotráfico. Luego tuve un contrato con Cantv – Movilnet que era muy bueno. Me lo gané en una libre y dura competencia con más de 20 participantes (Mi  negocio asociado al de Movilnet, en 15 meses, creció más de 300%, mientras que Movilnet en ese sector, creció 80%).

Sin embargo, el gobierno compró Cantv y mediante carta emitida por Jacqueline Farías me rescindieron el contrato “de manera unilateral” y me enviaron un mensaje: ¡Si quiere demande! Después de eso, he hecho trabajos independientes y de eso he vivido.

Carla Angola: Decía el moralista Séneca que si las leyes no lo prohíben, puede prohibirlo la honestidad. Esta entrevista no pretendía reivindicar la imagen de Guaicaipuro Lameda.

La intención era revelar esa atroz estrategia del presidente de hablar en nombre de los pobres, cuando en realidad busca hundirlos para mantenerse él a flote. Pero me di cuenta que a veces generalizamos y creemos que todos quienes estuvieron cerca de esta política contaminada, se infectaron, se contagiaron.

¿Qué piensan ustedes?.

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